Wild Rover Hostels – Ica

★★★★★

Junto a un grupo de amigos decidimos irnos de viaje a Ica y encontramos este hospedaje, el cual destacaba por sus excelentes reseñas, así que nos animamos a reservar. Desde nuestra llegada la experiencia fue bastante buena: contaban con un proceso superordenado para el ingreso y salida, además de una sala de espera muy cómoda. Había una gran concurrencia de viajeros, tanto nacionales como extranjeros, en un ambiente muy agradable, moderno e impecable.

Lo único que nos generó cierta incomodidad fue la dinámica en la habitación compartida. Aunque las puertas sí contaban con seguro, al compartir cuarto con otras personas no podíamos dejar echada la llave para evitar que los demás huéspedes se quedaran afuera si regresaban tarde de las fiestas del bar, lo cual restaba un poco de tranquilidad al momento de descansar.

Precio: 2N – S/158,40

Lo bueno:

  • Ubicación: totalmente céntrico, ubicado en el mismo oasis de la Huacachina y de fácil acceso.
  • Infraestructura y ambiente: instalaciones muy bonitas, con un diseño moderno, bien ordenado y con excelente aislamiento acústico en las habitaciones para contrarrestar el ruido nocturno.
  • Habitaciones: cuartos compartidos muy limpios y cómodos; las camas de la parte inferior contaban con un baúl amplio para guardar equipaje y cortinas individuales para mayor privacidad.
  • Wifi: disponible en el hospedaje.
  • Baño: amplio y privado dentro de la misma habitación compartida.
  • Ambientes compartidos: contaba con piscina, sala/comedor, sala de espera y bar integrado donde se realizaban eventos nocturnos; además, ofrecía restaurante con carta variada.
  • Atención: proceso de check-in y check-out rápido e impecable (con control mediante brazalete); el personal era muy numeroso y organizado en cada área.
  • Pago: aceptaban efectivo y tarjetas de débito/crédito.

Lo malo:

  • Precio: el costo por noche en habitación compartida (de hasta 6 personas) resultaba algo elevado en comparación con otras opciones de la zona.

Datos adicionales:

  • Las fiestas nocturnas en el bar del hospedaje eran de gran ambiente, convirtiéndose en una auténtica discoteca para tomar y bailar.
  • Los ambientes del hospedaje destacaban por mantenerse siempre limpios y bien cuidados a pesar de la alta concurrencia de público.
  • Control de acceso a habitaciones: al realizarse fiestas en el bar, el tránsito de personas en las áreas comunes era constante y las puertas de las habitaciones compartidas no se cerraban con seguro porque se compartían con otras personas, lo que afectaba la percepción de seguridad.

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